lunes, 8 de diciembre de 2014

Radiohead - Ok Computer (1997)


Muchas veces se habla de que en los 60 y 70 salió lo mejor de la música, y con razón, pero también se suele renegar de que en nuestros tiempos, los que nos ha tocado vivir, no hay la calidad de entonces, y es ahí donde un servidor discrepa. Cierto es que hay muchos más grupos, más discos, y mucha más morralla, lo que te hace ser más selectivo y hacer una labor de quitar paja sobrante, que en las épocas reseñadas antiguas no era tan necesario. Pero desde luego, si hay una banda que para mi está a la altura de las más grandes de todos los tiempos, esa es sin dudarlo ni un instante Radiohead. La formación de Oxford hace su primer largo en 1993, Pablo Honey, y ahí ya despierta mi interés, no sólo por el single tremendo que es Creep, sino por muchos más temas y la potencia de una banda, que dos años más tarde da un golpe en la mesa con The Bends, un álbum absolutamente atronador, una colección de singles sin relación ni conexión entre ellos, pero de una calidad soberbia, un disco 10. Pero es entonces cuando el grupo, siempre en constante evolución, da una vuelta de tuerca más y edita en 1997 su obra conceptual por excelencia y su disco más aclamado a día de hoy, Ok Computer. Esa trayectoria demuestra que el grupo liderado por Thom Yorke, siempre iba dos pasos por delante de los demás de su generación. En esa innovación, el resultado no siempre ha sido el mejor, pero su honestidad es innegable, incluso después de encontrar con The Bends y luego con este disco la gallina de los huevos de oro.



En Radiohead se juntan varias cosas curiosas, primero no son ni mucho menos unos guaperas ni falta que les hace (hoy día tener buen tipín es casi imprescindible para atraer a la muchachada), segundo son unos musicazos que entraron ya curtidos, desde los hermanos Greenwood, Johnny a la guitarra es impresionante, Colin al bajo lo clava, Phil Selway a la batería es un auténtico metrónomo, Ed O'Brien a la otra guitarra y coros y ese líder Thom Yorke, que tiene un problema en un ojo desde su nacimiento y que después de múltiples operaciones sólo se le abre hasta la mitad y que compone como los ángeles, y en tercer lugar sus letras no son de las de pasar de puntillas, abordan temas importantes, y se quejan de un mundo alienado, y reflejan ese canto a la desesperación sobre todo en este álbum. Para grabar este disco, la banda que estaba un poco harta de gira y las rígidas exigencias de Parlophone, se van a Canned Applause, un estudio a las afueras de Oxford, sin baño ni cocina, por lo que lo dejaron al poco tiempo, y en septiembre de 1996 se instalaron en La Corte de Santa Catalina, una mansión histórica propiedad de Jane Seymour. La banda allí se exprimió al máximo, y desde luego el resultado así lo demuestra.  
Ok Computer es el mejor disco de los 90 (y de alguna década más) porque retrata perfectamente esa década, se comen al britpop y al grunge y se dieron cuenta de que en el final de siglo había una forma de bisagra, de que venían cambios, y que todo sería diferente, empezaron a abrazar a las máquinas con inteligencia, pero sin perder ni su base clásica y ni mucho menos su poderío compositivo.



El disco comienza con la guitarra tremenda de Airbag, para que luego entre la batería y la voz de Yorke en una absoluta armonía, y esos detalles por detrás de soniditos, los cambios de ritmo y ese ambiente, que nos deja claro que estamos ante un disco muy importante. De inmediato viene el que fue primer single del disco, Paranoid Android, que tiene una anécdota muy curiosa y es que cuando en la rueda de prensa de presentación del disco le preguntaron a Yorke el porqué de un single de 6 minutos y medio, él dijo que Queen y su Bohemian Rapsody duraban lo mismo... y claro estaba diciendo una cosa muy importante, en el fondo leyendo entre líneas, equiparaba el disco a grandes álbumes de la historia, y en concreto este tema es una obra maestra en si misma, ya que recoge en su letra una crítica desesperanzada, ya que refleja la ambición de sabandijas que vienen a chupar de tu éxito, esa ira contra la superficialidad moral de individuos que se creen por encima de ti por ser millonarios antes de los 30, pero musicalmente es una delicia compositiva desde el inicio con guitarra acústica, la voz de Yorke gloriosa entera, con unos cambios de ritmo brutales para la entrada furiosa de las guitarras, coros angelicales en la reanudación... soberbio temazo que me sigue haciendo levitar. En Subterranean Homesik Alien notamos el lado más psicodélico, etéreo e incluso pinkfloydiano del grupo, que a mi me encanta, de esos temas que te elevan a otra dimensión y estás en la más absoluta gloria, además de contener cambios de ritmo preciosos también, un tema de otra galaxia. Exit music (For a film) es otra obra maestra en si misma y fue compuesta para los créditos de la película Romeo + Julieta (Luhrmann, 1996), donde adapta la tragedia de Shakespeare al cambio de siglo, cantada por Thom de manera sublime con esos coros casi de iglesia del siglo XV, brutal. Y llega Let down con esos arpegios de guitarra que me siguen poniendo la carne de gallina, la entrada gloriosa de la batería, la voz... ¡¡¡qué voz por Dios!!!, y esa melodía que vale millones... otro temazo para el zurrón. Por si fuera poco hasta ahora, remata la primera cara Karma Police, esa bendita joya compositiva con ese piano tremendo, una melodía de 10 no, de 11, la entrada de Yorke cantando... en fin carne de gallina y pelos de pico de pardo.




Fitter happier es una conexión entre ambas caras que no llega a los 2 minutos, con una voz de ordenador que hila la historia, casi de banda sonora, una secuencia de frases de anuncios desconazoradores.
Electioneering parece escrita para 2020, aunque es la historia de siempre, la lucha eterna de opresores y oprimidos, y cambiando las siglas de FMI por otras, tema que musicalmente es el más rockero y desagarrador sin duda del disco. Climbing up the walls es otra cancionaca, más oscura, con la voz distorsionada de Tom y ese sentimiento de como si todo se derrumbara, con un estribillo grandioso y ese final destroyer con guitarras y todos los instrumentos chirriando.
Por si no teníamos bastante llega la nana de No surprises con el silófono... no se puede ser más grande coño, una banda de rock sublime haciendo un tema tan delicado como este, por eso son tan grandes, con una muy inquietante letra donde Yorke insinúa el derrocamiento del gobierno "Bring down the goberment, they don't speak for us", un testamento de un hombre con un trabajo rutinario sin alarmas ni sorpresas... como dice el estribillo sideral... y esos coros... ¡¡¡SUBLIME!!!
Pero amigos y amigas esto no ha acabado, ya que viene para mi el tema que con el paso de los años más me cala, Lucky, otra obra maestra astronómica de calidad a paladas, tema antibelicista, una declaración contra la barbarie de un personaje llamado a filas, donde Yorke canta otra vez increíble, donde las guitarras están soberbias, tanto describiendo ambientes como cambiando el ritmo dentro de una melodía insuperable... "Pull me out of the aircrash, Pull me out of the lake, I'm your superhero, we are standing on the edge". The Tourist es el tema más lento del disco, pero el final ideal, como el descanso del viajero después de un largo viaje, merecida recompensa para asimilar la monstruosa obra maestra escuchada.
En resumen un disco imprescindible para entender al hombre del siglo XXI, su desolación, aislamiento, alineación y rabia que hay en su interior a través de melodías insuperables y momentos que te hacen exclamar las más bellas palabras.


Este texto fue escrito por mi para Exile SH Magazine, y ahora reposa en mi espacio.

Os dejo con el vídeo de No Surprises.

2 comentarios:

  1. Una POM, sin duda. Y eso que no es del todo mi estilo.
    Abrazo.

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    1. Addison de Witt: Amigo, sea o no tu estilo has de reconocer que es una obra maestra cumbre, de un grupo que estaba que se salía.

      Abrazos.

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