jueves, 5 de enero de 2017

Gabinete Caligari - Privado (1989)


En el año 1989, la banda madrileña Gabinete Caligari tiene una difícil misión, y es que en su segundo trabajo para la multinacional EMI, después del éxito cosechado con Camino Soria, una obra maestra, dos años antes, superar aquello se antojaba casi imposible, pero Jaime Urrutia (guitarra y voz), Ferni Presas (bajo) y Edi Clavo (batería y bongos) harían una cosa muy inteligente, por un lado seguir evolucionando de manera natural, pero por otro picar de lo que ellos ya habían hecho en trabajos anteriores y les había dado buenos resultados. Eso supone, que por un lado vuelven en cierta manera a acoger aquel rock de aires taurinos, pero mezclado con temas más maduros y serios, cercanos al tono del anterior trabajo, no sin discusiones entre los tres miembros de la banda. Camino Soria era más conceptual, la España rural a escena, sin que faltaran temas de amor claro está, pero en Privado es todo más carnal, amores maternos, canallas, amores de crápulas, pasionales, prohibidos, pero ante todo que derrochan sudor, pasión y porqué no decirlo, chulapeo. Pero el gran valor de este disco, y nunca me cansaré de decirlo es que hay canciones, buenas mezclas de letras y música, algunas incluso hits incontestables, pero demuestran muy claramente que el grupo tenía entonces una salud compositiva enorme. Otro tema muy distinto es que una canción en concreto, produjera un efecto boomerang en el grupo con el paso del tiempo, pero esa cuestión la analizo después.
Completaban la grabación los músicos Esteban Hirschfeld al órgano y piano, Enrique Bastante a la guitarra, armónica y coros y Francis García al saxo tenor y coros.


Comienza el álbum con Palabra de honor, un tema rápido, urgente, con buen sonido y bien estructurado, y donde la letra habla de honorabilidades que se van perdiendo en diferentes circunstancias. Amor de madre con comienzo de guitarra española, y donde desgrana una pasión maternal infantil en la letra que no empalaga, una balada de tronío bien llevada, que sólo una banda como ellos podían hacer. Profesional es fuego puro, rock al estilo Gabinete, y aquí nos encontramos con una de esas canciones que si evolucionaba el estilo con clase y calidad, las guitarras corren, Jaime canta de lujo, al que acompañan los coros bien, además del saxo. Amor prohibido es una de mis favoritas del disco, con inicio de piano, la letra es una delicia, de esas con la que o estás de acuerdo o no, no hay medias tintas, un medio tiempo excepcional, con desarrollo perfecto. Privado cerraba la primera cara del vinilo o cassette de la época, tema de inicio lento, que coge ritmo cuando llega el estribillo, una canción cuyo sonido me gusta y que habla del amor pasional de puertas para adentro, gran tema.
Mi buena estrella es una hermosa canción, que empieza lenta, y que una vez arranca con la guitarra de Jaime se convierte en un delicioso medio tiempo, y en el que sale el estilo de siempre de la banda, uno de esos temas que les sentaba como un guante. Y llega Sólo se vive una vez, sin temor a equivocarme una de las 5 mejores canciones de la banda, exaltación gamberra y de la vida de crapulilla, lo que se llama el carpe diem, pero con una rotundidad de dos minutos y medio brutales, donde da tiempo a decir todo y bien dicho. La culpa del Cha-Cha-Chá es una muy buena canción, de estilo chulapo, algo hortera si, pero con ese rollo cachondillo está perfectamente interpretada, otra cuestión es que fuera un tema torpedeado en radios y televisiones (en mi sección de canciones maltratadas está) hasta la saciedad y pasara a formar parte de lo casposo incluso, cuando la idea inicial del grupo sin duda no era esa, es decir, del éxito bestial inicial se pasó al que decía antes efecto contrario, a ser odiada incluso. El tiempo pone a cada uno en su sitio, y si se escucha la canción sin prejuicios es un gran tema, lo que no hay que hacer es ponerlo a todas horas y despellejarlo como se hizo. Terminaba casi el disco con la adaptación de un tema de Sus Satánicas Majestades, aquel She smiled sweetly del magnífico Between the buttons, pasada al castellano como Ella es dulce. Y finalmente Tomando el airecico, rescata el lado más cañí del grupo, sobre todo en la letra, porque musicalmente es un portento, donde se mezclan guitarras españolas, trombones, saxos, y un ritmo espléndido de medio tiempo para describir un boulevard donde hay gitanos con su cabra, niñlos con sus juegos, mozas de buen ver, una España que queda atrás.


En definitiva un buen disco, al que el tiempo va haciendo poco a poco justicia, pero al que a un éxito inicial grande, le sobrevino una indiferencia (al parecer por el hit en cuestión) que ya hizo que la banda no levantara cabeza a nivel de ventas, y eso que siguieron haciendo buenos discos en la década de los 90, pero esa ya es otra historia.

Os dejo con Sólo se vive una vez, interpretada en televisión.

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