sábado, 19 de abril de 2014

The Kinks - The Kinks are the Village Green Preservation Society (1968)


The Kinks es quizás actualmente, y con el paso del tiempo, el grupo que más he llegado a adorar y llegar a tener una auténtica devoción por ellos, podría decir, que mi vida ha sido plena al descubrir de cabo a rabo su discografía, su tremenda discografía, porque hablamos de un grupo que hizo obras maestras absolutas en los 60, teniendo a los Beatles y a los Stones como rivales de lo más feroces, cambiaron el estilo y siguieron facturando joyas en los 70, e incluso en los 80 tuvieron la osadía de competir con multitud de bandas, que en esos momentos dominaban el panorama musical.
En 1968, se meten en el estudio para grabar un disco conceptual, como homenaje por parte de su líder Ray Davies, a la vida en las aldeas inglesas y por tanto a la inocencia e idealización de los tiempos pasados y a su gente. Una de las características esenciales del disco, es que se nota que está pulido al máximo, y que además, la evolución del cuarteto en ese momento alcanza un momento álgido, ya que siempre digo que para mi Face to face marca el comienzo de la cumbre del grupo, en Something else by the Kinks esa evolución es gloriosa, pero en esta obra alcanza cotas supremas. 



El álbum rebosa nostalgia y melancolía, pero como sólo Ray Davies, con sus majestuosas letras y no menos líneas melódicas, sabe hacer, para al final conseguir un compendio de temas de una factura memorable. El tema Village Green sirvió como base para el disco con esa letra que dice... "I miss the village green, and all the simple people..." ("Extraño la villa verde y toda su gente simple..."). Pero también hay emociones y experiencias de amigos perdidos, memorias, poesía rural, marginación social, fantasía infantil, abandono del hogar, etc... Desde luego, si hay un disco que debe servir de referencia a la hora de componer, uno de ellos sería esta joya mayúscula.
Como le pasa a muchas obras maestras, el disco en su momento pasó bastante desapercibido, además no tuvo nunca un single claro ni definido (quizás un hándicap de los discos conceptuales, que son toda una suite seguida), pero como suele pasar en estos casos, el disco se convirtió en álbum de culto con el paso de los años. 



Esta sinfonía deliciosa o simplemente tremenda comienza con The Village Green Preservation Society con esas guitarras acústicas y la batería de Avory muy presente, pero curiosamente a mi me parece un tema muy alegre para empezar, desbordando buen rollo. Do you remember Walter, recuerda a un amigo perdido, pero con esa manera de cantar de Ray Davies que te atrapa y los cambios de ritmo descomunales y esa melodía que resuena en tu cabeza... Y llega Picture book, si hay alguien que no le gusta esta canción, que venga que lo pongo fino... pero Dios del amor hermoso... voces, coros, ritmo, GLORIA, eso es componer ¡¡¡guauuu!!! (¿verdad Joserra Rodrigo?).
Johnny Thunder habla de un tipo marginado... el Juanito Truenos que luego en discos posteriores, el propio Ray Davies acogerá como Alter Ego, otra canción de coros memorables y unos cambios de ritmo preciosos. Last of the steam-powered trains es la canción más bluesera del disco sin duda, con ese aire a country también que le queda de lujo. Big sky vuelve a elevarme por encima del suelo unos palmos, y aunque Ray parece un narrador más que un cantante, al principio, es devastador como te cuenta su aceptación estoica de la vida, adoptando ambos roles a lo largo del tema (aquí empieza a gestarse su rama teatral). Si a estas alturas no se han rendido a este grupo... Sitting by the Riverside contínua por la senda de Big Sky, pero quizás de manera más oscura, y con multitud de notas y sonidos sonando detrás. Animal farm es una maravillosa poesía de las que sólo Mr.Davies sabe hacer gala, con esos arranques al cantar, para luego deleitarnos con una melodía soberbia, de las de dejarte clavado y decir "eres el mejor". Village Green es una pieza casi de la época de Mozart, es decir de música clásica, sonando un piano como clavicordio... cosas del melotrón... delicia sideral... La la la la... En Stratruck nos encontramos ante otra descomunal canción, porque lo de esta melodía es abrumador... quizás los Kinks no eran los mejores instrumentistas, pero se dejaban el alma en cada nota... Papa papa paraba... Phenomenal cat es una fantasía para niños, encantadora, como sólo Ray Davies sabe facturar. All of my friends were there es tan rimbombante y tan graciosa que ha pasado a ser joyaca con ese cambio en la melodía, y esa manera de cantar... bufff tela tela telita. Wicked Annabella es el tema más garagero, y psicodélico del disco, poco explotado por el grupo, pero cuando lo hacían era memorable, para describir a la pobre chica. Monica es otra tremenda melodía, donde Ray canta a sus anchas y navega sobre una melodía que le premite jugar. Y acaba esta abrumadora obra de orfebrería con People take pictures of each other, un tema muy animoso y de gran calidad para redondear esta maravilla.


En definitiva, una obra conceptual soberbia, donde hay pop, rock, blues, toques psicodélicos, sonidos melódicos y armonías de una calidad superior, con esas guitarras acústicas que te vuelven loco y 15 temas donde no hay altibajos, algo muy difícil de conseguir, y en eso la selección de canciones está clavada. Curiosamente un disco muy poco tocado por el grupo en directo, algo siempre misterioso que le da todavía más aliciente a lo de "disco de culto".

Este post fue redactado por mi para Exile SH Magazine y ahora reposa en mi espacio.

Os dejo con esa maravilla que es Picture book.

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