viernes, 6 de febrero de 2015

The Cult - Electric (1987)


Tercer disco de estudio de la banda inglesa The Cult, Electric, que es el punto de partida de una tirada de largos éxitos y buenos discos. Un trabajo del año 1987 que se debe tener escuchado, oído y disfrutado a estas alturas. Como característica curiosa, el grupo estaba descontento con las primeras grabaciones en los Manor Studios de Oxfordshire y se trasladan a New York para que sea Rick Rubin el que se ponga a los mandos de la nave y produzca el disco, regrabando Love Removal Machine y dando con el estilo que partió la pana y convirtió al grupo en una máquina de hard rock imparable. 
Electric lleva sputniks directos y potentes al corazón rockero, de esos que te hacen saltar a la primera escucha con riffs de guitarra potentes de Billy Duffy y la voz característica de Ian Astbury, hablo de dardos directos a la yugular, sin concesiones a la galería ni florituras.
Estamos en una época, no nos olvidemos, a finales de la década de los 80 dónde triunfaba la laca, y discos con menos fuerza y más pose (Europe y Bon Jovi son dos ejemplos de esto), por lo que este álbum recupera el rock añejo, va a contracorriente de lo que dominaba, y las guitarras suenan duras y el aire a rock setentero es más que agradecido.
Más adelante recuperaron las grabaciones previas realizadas en los Manor estudios con Steve Brown a  la producción y las incluyeron en diferentes reediciones como temas extra.
La formación era Ian Astbury a las voces (con su imagen reivindicativa de las tribus indias de América del Norte), Billy Duffy a las seis cuerdas, un gran guitarrista, Jamie Stewart al bajo y teclados y Les Warner a la batería.


Empieza el álbum con Wild flower, uno de esos singles que ya desde su primer riff te hace moverte, entra la sección rítmica y la voz de Ian que te lleva en volandas, un tema con paradas y recomienzos tremendos. Peace dog suelta guitarrazos desde el principio, tema de carga profunda con un gran desarrollo y muy disfrutable, rock en estado puro. Otro riff mítico de guitarra inicia Lil' devil, otro singleazo, que a día de hoy sigue sonando en sus directos, dónde Mr. Astbury se sale a la voz y como no Mr. Duffy hace un sólo descomunal. Aphrodisiac jacket es un tema más pesado y quizás más a medio tiempo, pero que no desentona para nada con el estilo coherente del disco. Electric Ocean recupera ritmo, otro pelotazo de tema directo y sin concesiones, al grano con la banda sonando de lujo y ese sólo de guitarra estilo casi heavy. Bad Fun es un tema de absoluto rock and roll desatado, las guitarras corren y el ritmo es imparable con Ian perfecto a la voz. King contrary man reenergiza aún más si cabe, más rock en estado puro, y las guitarras siguen corriendo. Love Removal Machine es otro mueve-caderas, single brutal con el bajo muy presente al inicio junto a la batería, para dar paso a la voz y la guitarra que lleva todo el peso, además del sólo descomunal. Born to be wild es la versión del disco, el tema de Steppenwolf, comprensible como influencia, rock setentero, aunque bajo mi punto de vista aporte poco con respecto a la original, quizás sólo la manera diferente de cantarla de Ian Astbury. Outlaw recupera ese rock deslizante, rápido y llevadero, con buena base guitarrera y sin estridencias. Memphis Hip Shake cierra el disco, y para nada es un descanso, tema visceral, duro y hard rockero para rematar con un leit-motiv que se va repitiendo machaconamente.


En definitiva, un disco imprescindible de rock y hard rock que seguía una línea diferente a la moda marcada en esa época, pero que dio una tremenda alegría a gente que reivindicaba en esos años el rock setentero. A día de hoy aguanta de manera tremenda el paso de los años y suena como un trabajo compacto y sin fisuras.

Os dejo con el vídeo de Lil' devil.

jueves, 5 de febrero de 2015

Muse - Showbiz (1999)


Ahora me detengo en el primer disco de una banda a la que tengo un cariño especial, Muse, que quizás a día de hoy ha decaído algo por lo que hacen actualmente, más pop, que dista mucho de lo que hicieron en sus comienzos, aunque claro, lo de sus inicios fue glorioso y lo tengo en un pedestal. Una banda que descubriera en el FIB 2002 y a la que he visto no menos de 6 veces en vivo.
El grupo se gesta en Teignmouth, en el condado de Devon, al suroeste de Inglaterra, una población de menos de quince mil habitantes, donde tres amigos hacen sus primeros pinitos en la música en diferentes grupos, por un lado Matthew Bellamy, guitarrista, pianista e hijo de George Bellamy que fuera miembro de The Tornados (no confundir con The Tornadoes, los americanos), la primera banda británica en llegar al número 1 en EEUU. Chris Wolstenholme, que a mitad de los 90 tocaba la batería y se recicló al bajo y Dominic Howard que captó a Matt para la banda, a la batería. Al principio batallas en el instituto, cambios de nombre (Gothic Plague o Rocket Baby Dolls) hasta que se deciden, por la inspiración de un profesor de arte, por Muse. Este es el germen de algo grande, muy grande.
En ese momento, el panorama musical de finales de los 90 tiene a Radiohead en el trono y mirando a todos a sus pies, después de haber parido una obra tan descomunal como Ok Computer, el britpop agoniza y muchas bandas británicas empiezan a cambiar el rumbo o a madurar, con el fin de siglo.
Es en 1999 cuando editan Showbiz, después de un par de Ep's prometedores, una ópera prima visceral, dura y radical por momentos, pero también desconocida. Aunque claro, las primeras comparativas iban directas con Radiohead, que las había (no sería justo el negarlo) pero no eran del todo acertadas, ya que lo de este trío iba por otro lado, además de que hay un toque claro punk en la esencia del grupo, que a día de hoy casi ni se nota. Ya desde la portada, nos recibe una chica extraterrestre, porque los temas espaciales serán básicos en las letras del grupo, su rock es espacial y alterna fuerza y sensibilidad, un muy sano equilibrio.




Abre el disco Sunburn con ese piano de Bellamy colorista, para que entre la voz y luego la base rítmica irrumpa de manera brutal, señas de identidad del grupo ya desde el inicio. La melodía que elabora el piano envuelve y nos lleva en el increscendo a un estribillo desgarrado que explota en un riff bestial, ¡¡¡menuda carta de presentación!!! El álbum sigue a ritmo frenético con Muscle Museum, con ese bajo tan característico que luego se ha trasladado a más temas míticos, posee unos cambios de ritmo brutales, un soniquete casi de ejército soviético y demuestra una vez más la fuerza de la banda en este momento, con la guitarra rabiosa a más no poder y la voz en estado de éxtasis. Fillip comienza con una distorsión que avisa de la llegada de la guitarra y la sección rítmica, la voz contiene y deja paso al desparrame instrumental, un torrente de rock. Falling down es un tema pausado, íntimo, y que habla del pueblo natal del grupo, curiosamente compuesto antes de ponerle música. Cave es otro tema crudo, duro y de bastante energía y dónde la banda sigue buscando su estilo, con cosas por pulir. Llega Showbiz, la canción que da título al disco, una joya, que comienza desde abajo con una percusión creadora de una atmósfera angustiosa y sugerente a la que se une la voz de Matt. De forma lenta pero segura la guitarra ya se ha apoderado del tema, te coge y te envuelve, la batería se une y llegamos al éxtasis, además todo estalla con un estribillo tremendo y nos arrastra al final del tema entre aullidos y alaridos de Bellamy y su guitarra en bucles.
Unintended nos devuelve la pausa, la calma y la tranquilidad, una delicada pieza folk, casi campestre, con la guitarra y la voz aterciopelada de Matt como protagonistas. Uno da paso al lado más punk del trío, al que hacía antes referencia, con la guitarra desatada, buenas subidas y bajadas. Sober, con una guitarra desde el comienzo marcando el ritmo con la sección rítmica, para luego llegar al marcado estribillo y la voz delirante de Matt. Escape nos devuelve al remanso de paz después de la tormenta, melodioso tema y delicada interpretación en su comienzo que se va enfureciendo de manera gradual, para luego volver a bajar en el tramo final. Overdure con su visceral comienzo nos recibe, y entre bajadas y subidas deja que la guitarra corra a su gusto haciendo Matt diabluras con ella. Hate this and I'll love you con el sonido de grillos al inicio, sirve de intro para la delicada canción, que no será tan épica como los finales de los siguientes álbumes.


En resumen un primer trabajo de Muse, donde la banda descubría su sonido a partir de ideas excelentes que bullían en la cabeza hiperactiva de Mr. Bellamy, con sus cosas mejorables que irían puliendo paso a paso, pero dejando claro en Showbiz que la materia prima es excelente y que ya incluye pequeñas perlas, que aún a día de hoy me siguen fascinando, pero también es un trabajo complejo y lleno de oquedades y recovecos, inspiración gloriosa por partes y algunas sombras. Sin ser un trabajo perfecto, deja claro que era el germen de algo muy importante.


Os dejo con el vídeo de Muscle Museum.


Ocean Colour Scene - North Atlantic Drift (2003)


En el año 2003, Ocean Colour Scene, la banda de Birmingham, edita North Atlantic Drift, un disco enorme y poco conocido por el público en general. Muchos son los fans que consideran que lo mejor del grupo está en sus discos de la parte final los años 90, y como mucho llegan a Mechanical wonder (otra maravilla), cuando aquí tuvieron una evolución fantástica. Las referencias o influencias del mismo no dejan de ser inevitables, por un lado Beatles, Who o SmallFaces, y por otro el siempre omnipresente Paul Weller (padrino de la banda en su momento). El álbum denota a un grupo que va cogiendo ese punto de madurez, bastante importante a la hora de encajar, cuadrar y rematar composiciones, que desde luego en esta trabajo están a un nivel impresionante. La riqueza instrumental, el sonido potente, y toda la gama de temas, desde más rockeros, hasta las baladas, pasando por el folk (con la colaboración de Linda Thompson) le dan al trabajo un gran empaque.
La formación es la misma que en sus primeros trabajos, es decir, Simon Fowler a la voz y guitarra acústica, Steve Cradock a la guitarra solista, piano y hammond, Damon Minchella al bajo y Oscar Harrison a las baquetas, un batería de un nivel fuera de serie. Decir que este fue el último disco que grabó con la banda su bajista original, Damon, que poco después abandonó el grupo.
Por otro lado, el título del disco (La deriva del Atlántico Norte) hace referencia al comentario político sobre el imperialismo cultural de Estados Unidos y su apoyo incondicional por parte del gobierno del Reino Unido, en concreto ante la inminente invasión estadounidense de Irak, que fue rechazada por la mayoría de la opinión pública británica.






Comienza el disco con I just need myself, un tema rockero, de mucha fuerza con la guitarra de Steve muy presente junto a la sección rítmica, que Simon además canta de lujo imprimiendo su sello característico. Oh Collector es una tremenda canción, que empieza tranquila con la voz de Fowler y leves percusiones para que luego entre la banda a saco y despliegue una melodía hermosísima, tremendo medio tiempo con cambios de ritmo bestiales. North Atlantic Drift, tema que da título al disco, es una preciosa balada dónde Steve a la guitarra solista se sale y con una letra dónde ponen el dedo en la llaga, llamando diablo a George W.Bush (Y donde el Éufrates se une con los otros ríos, Ahora es el hogar del diablo y el mentiroso, Y la pira que va a hacer) mientras suena una melodía grandiosa. Golden Gate bridge, como su título indica, habla del puente de Golden Gate, como metáfora para saber si se puede seguir confiando, mientras la música coge fuerza en un tema hermoso, con la voz de Simon brutal y un estribillo pegadizo.
Make the deal es un excelente tema con influencias de Phil Spector y los Beach Boys, sobre un comienzo vocal con piano que sirve de introducción, nos metemos en una preciosa melodía y en el terreno pop, con arreglos de cuerda muy adecuados. For every corner es otra delicia compositiva que Mr. Fowler vuelve a cantar como los ángeles, hasta que vienen guitarra y sección rítmica para elevar el tema de manera brutal con el estribillo, un gran tema con cambios de ritmo buenísimos. On my way vuelve al rock con ese riff de guitarra inicial que nos introduce en el ritmo rápido y vertiginoso de la canción, además de desplegar una melodía realmente buena. Second hand car es un tema acústico, en tono folkie delicioso, que tiene un estribillo precioso y muy marcado, que amplía la gama de estilos del álbum de manera magistral, tremendo temazo. She's been writing es un tema tributo a Sandy Denny de Fairport Covention, dónde cuenta con la colaboración de Linda Thompson vocalmente, un tema lento en tono folk-country de una belleza exquisita. The song goes on empieza con guitarra acústica, hasta la entrada de la batería y bajo, para desarrollar otra melodía brillante con un estribillo delicioso, otro buen tema. When evil comes cierra el disco, el tema más largo, cuya letra incide en que el diablo viene, y lo hace desde el otro lado del charco, con un inicio lento y la voz del cantante para luego en un increscendo adecuado, entrar todos los instrumentos, gran final.





En resumen, un disco que para mi es fabuloso, de lo mejorcito de su discografía (hay donde elegir) pero del que poco se habla cuando se refiere al grupo, y que aún así, para la propia banda es fundamental, de hecho posteriormente editaron un directo acústico que llevaba el título de uno de los temas de este trabajo.

Os dejo con el single I just need myself.

miércoles, 4 de febrero de 2015

The Police - Zenyatta Mondatta (1980)


Año 1980, The Police después de dos primeros discos tremendos, han de dar respuesta rápida ante su éxito descomunal y una gira inminente que les reclama por medio mundo. Zenyatta Mondatta, el título del disco, como los de los anteriores trabajos, son palabras inventadas por ellos, que realmente no significan nada. Por un lado es un álbum dónde la evolución del grupo es completamente lógica, y por si fuera poco tendrá uno de los hits más alucinantes de la llamada new wave, como Don't stand so close to me. Nos encontramos ante un material muy optimista, en su mayor parte, incluyendo por parte de Sting su primera carga de temas con aire político dónde llama a que todos observen el estado de deterioro del mundo, e incluso se incluyen varios cortes instrumentales, uno de ellos Behind my camel, ganador de un premio Grammy.
Este disco, con el paso del tiempo ha sido denostado injustamente, pero he de recalcar algo que ha de saberse y que Sting explicó posteriormente, ya que las llamadas por parte de la compañía discográfica a los estudios de grabación eran constantes y machaconas, pidiendo un disco urgente de la banda, los dólares de la fama llamaban a la puerta a una velocidad tan vertiginosa, que eso en cierta manera, tuvo su efecto en la rapidez con la que se hizo el disco para poder salir de gira. Con todo y con eso, para mi este álbum tiene varias virtudes, de las que poco se ha hablado y que poco se reconocen, y es que a parte de continuar con su estilo de mezclar el punk con el reggae, toques de jazz y dar como resultado un pop rock de una altura envidiable, el disco a día de hoy sigue sonando fresco, es muy alegre y aguanta el paso del tiempo con mucha dignidad.



Hablamos de un disco que fue número 1 en Gran Bretaña, y alcanzó el número 5 en Estados Unidos, lo que les abrió definitivamente las puertas del mercado americano, en el que ya se instalarían para siempre. Nigel Gray fue el productor junto con la propia banda. A estas alturas de la película, los 3 miembros de la banda que se comportan como tres hermanos entre bambalinas, son músicos de un nivel ya fuera de serie, con un Sting que toca el bajo como los ángeles y está en un momento sublime a la voz, Andy Summers amplía todavía más sus recursos a la guitarra y el gran Stewart Copeland demuestra a las baquetas ser un auténtico as de ese instrumento (para mi sin duda mi batería favorito).


Don't stand so close to me abre el disco, un Hit de cabo a rabo, composición de Sting sobre una relación amorosa de una alumna con su profesor (incluyendo referencias a la Lolita de Vladimir Nabokov), una canción inquietante, que regrabarían posteriormente en 1986 para el recopilatorio que cerraría esta primera y gloriosa etapa. El redoble de batería inicial de Driven to tears nos introduce en el primer tema de referencias políticas de Sting, con unos cambios de ritmo preciosos y ese marcado estribillo. A continuación tenemos el tema con el título más largo de la banda, When the world is running down, you make the best of what's still around en cuya letra Sting sigue con su ácida y crítica visión de un mundo apocalíptico, con la gran habilidad de meter en el estribillo una frase tan larga, gran mérito de composición. Canary in a colmine es un tema muy alegre y dicharachero, donde la guitarra de Summers está en plan protagonista junto a la voz de Sting. Voices inside my head es un tema más oscuro y psicodélico con una letra que habla en cierto modo de la locura y musicalmente con influencias de las músicas tribales y esos gritos molones. Bombs away es una canción compuesta por Copeland y sigue en la onda de crítica política de anteriores temas (recordar que es una época de muchos conflictos bélicos), con un estribillo marcado y buen desarrollo.
Inicia la segunda cara otro Hit, otro tema de buen rollo (que dirían mis amigas blogeras del buen rollo), uno de esos singles por los que una banda es recordada para siempre, De Do Do Do, De Da Da Da y cuya letra es sencilla a más no poder (De do do do, De da da da, es todo lo que quiero decirte. De do do do, De da da da, no tienen sentido, y todo es cierto). Behind my camel es un tema instrumental compuesto por Andy Summers, dónde con aires árabes su guitarra se hace dueña de un desierto imaginario, mientras bajo y batería acompañan a la perfección. Man in a suitcase es otro de esos temas optimistas del disco, donde Sting lleva el peso y queda claro que en esta época este tipo de temas les salían como churros. Shadows in the rain es otro tema que va en la onda oscura de Voices inside my head, con un ritmo aparentemente cansino y la voz de Sting sincopada a posta, mientras la guitarra de Summers dibuja líneas por detrás como si fuera una jamming. The other way of stopping es el otro corte instrumental del disco, composición de Copeland, que deja claro por donde iría su carrera musical cuando se disolviera el grupo, es decir, las bandas sonoras, un cierre muy bueno.


En resumen, un disco para nada menor en su carrera, y que, aunque fue grabado a velocidad de vértigo y tiene cosas mejorables, demuestra que la banda estaba en su mejor momento y tenía recursos de sobra para salir más que airosos, además de incluir singles memorables.
Os dejo con el vídeo nevado de De Do Do Do, De Da Da Da.


Eric Clapton - 461 Ocean Boulevard (1974)


Año 1974, y Mr. Eric Clapton edita su segundo trabajo de estudio en solitario. Su carrera hasta entonces es alucinante, ya que había militado en varias de las formaciones más importantes de los años 60, a saber, The Yardbirds, John Mayall & The Bluesbreakers, Cream (grupo maravilloso, para mi uno de los mejores tríos de rock de la historia), Blind Faith (junto a Steve Winwood) y Derek and The Dominos, ahí es nada. Por tanto, nos encontramos ante un excelente guitarrista de rock y blues bastante maduro ya a estas alturas, que además atraviesa por una época de esplendor en teoría, y en Londres en aquella época habían grafittis regados por las calles que rezaban una sentencia que lo elevaba a la categoría de ser supremo: “Clapton is God”. Pero lo más grande de este disco, y por eso sorprendió en su momento, es que es un disco de tono tranquilo, calmado y que además cuenta con una diversidad de estilos palpable. En el álbum hay blues, coqueteos con el country y el pop, reggae, baladas, incluso funk, un compendio que es realmente dulce al oído, y sin olvidar un detalle, para mi fundamental, y es que la voz de Clapton es muy buena, cosa que en este disco se nota claramente.
Es importante reseñar, que en este trabajo, el bueno de Mano Lenta grabó por fin libre de la heroína, que le mantuvo inactivo los primeros años de la década de los 70, después de haberse internado en un centro de rehabilitación gracias a Pete Townsend, guitarrista de The Who. Una vez recuperado de la adicción, se instaló en Miami, y el título del álbum es el nombre de la calle donde estaban ubicados los estudios de grabación, todo esto contribuyó a la onda sosegada del disco. Para remate, reclutó como productor a un viejo conocido, Tom Dowd, que ya conocía de la época de Cream (Disraeli Gears).



Comienza el disco con un tema tradicional arreglado por Clapton y Carl Radle, el Motherless children, con esa guitarra que lleva el ritmo al que se une la batería y luego la guitarra solista de Clapton lleva el mando hasta que entra su deliciosa voz, aparte de unos muy destacables teclados por detrás, un gran tema para abrir el álbum. Give me strength con esa dobro que logra casi el sonido de un Pedal Steel guitar, es un blues (al que él nunca renunciará) compuesto por el propio Eric, y que es de lo más relajante y bonito. Willie and the hand Jive es una versión de Johnny Otis que se adentra en terrenos funk, y lo hace de manera muy acertada, sobre todo en la manera de cantarla, que me parece excelsa, con un estribillo marcado y los teclados a un nivel estupendo. Get ready es un tema compuesto por Clapton y su corista Yvonne Elliman, una canción con toques de reggae dónde destaca el duelo vocal entre ambos y prepara el camino para el tema reggae estrella. I shot the sheriff demuestra dos cosas fundamentales bajo mi punto de vista, primero que cuando Clapton se ha acercado al reggae lo ha bordado, y segundo que cuando ha hecho versiones (sea del estilo que sea) lo hace con muy buen criterio, aportando una visión diferente y llevándola a su terreno, así en este ya clásico de Bob Marley es una delicia escuchar esos teclados que viajan, la voz de Clapton y como suena la banda a tope.
I can't hold out inicia la segunda cara, una versión de Elmore James, un tema bluesero como no, pero que también lleva al terreno claptoniano con su voz sosegada y reposada, destacando el sólo de la parte final acompañado del eterno teclado. Please be with me es una balada lenta, tranquila, en tono country, de las que demuestran ese estado de felicidad y paz que tenía el músico después de la tormenta pasada, buena versión. Let it grow, tema compuesto por Eric, es sencillamente precioso, con unos coros muy acertados, y una base blues-rock de gran desarrollo, con esa dobro fantástica y convirtiéndolo en un nuevo tipo de balada. Steady rollin' man es el devoto homenaje a Robert Johnson, al que siempre rinde pleitesía (hasta hizo un disco sólo de versiones del mítico bluesman) cada vez que tiene ocasión, ya que lo lleva muy adentro en sus influencias, con un sólo de guitarra que me encanta. Mainline Florida remata el discarro, un tema rápido de desarrollo compuesto por su guitarrista en el disco, que entronca perfectamente con la línea del disco.


En resumen un disco clave en la carrera de Eric Clapton, que afortunadamente lo recuperó para la vida, y la música, por lo que seguramente en su foro interno, también lo tendrá como un punto de inflexión positivo en su carrera el propio músico.

Os dejo con el Motherless children interpretado en vivo en 1985.


martes, 3 de febrero de 2015

Pink Floyd - The Piper at the Gates of Dawn (1967)


En 1967, año clave en la historia del rock, se editan a la vez varios discos fundamentales, y el primer largo de Pink Floyd es uno de ellos, a parte del Sgt. Peppers de los Beatles, el Surrealistic pillow de Jefferson Airplane, Love y ese Forever changes, The Doors y su ópera prima, Their Satanic Majestic Request de los Stones, etc... La formación en ese momento es Syd Barrett a la voz y guitarra, Roger Waters al bajo y voces, Richard Wright a los teclados y Nick Mason a la batería. Syd Barrett era el líder de la banda, un genio que es el padre del rock psicodélico y a la vez un loco que acabó plantando champiñones en una casa de Cambridge por culpa de sus excesos con las drogas, por eso se le ha conocido como el "Genio Loco". En este disco la mayoría de las composiciones son suyas, aunque la aportación del resto de la banda es fundamental. La temática del disco tiene letras acerca del espacio, espantapájaros, gnomos, bicicletas, cuentos de hadas, etc., todo ello aderezado con música psicodélica en estado puro. El título del disco proviene de uno de los capítulos de un libro favorito de Barrett que él solía leer, "The Wind in the Willows" (El viento de los sauces) de Kenneth Grahame. En este álbum, se aprecia el gusto de Syd por las letras basadas en asociaciones mentales espontáneas, algo así como un viaje psicotrópico.
Saludado y adorado por toda una generación posterior como gran luz y guía, Barrett sólo tuvo mecha mental para este disco con Pink Floyd, grabando luego dos discos en solitario, donde su locura era ya tan patente como su genialidad.




Lo que a nadie escapa es que el grupo sobrevivió a Syd, metiendo a David Gilmour en la banda como sustituto, ahí es nada, pero claro no fue lo mismo, su giro hacia el rock progresivo y sinfónico le hizo una enorme banda, pero ya con otro estilo. La mente inundada de LSD del fundador de la banda (nunca olvidar este dato), al que puso el apellido de dos músicos de jazz y blues, plasmó en este álbum un universo mental quebrado, mitad pesadilla galopante, y mitad cuento infantil, que emociona, alucina y aterra por partes iguales.
En este disco, conviven la psicodelia inglesa, líneas pop deformadas por unos teclados distorsionados, aullidos, voces, guitarrazos, sonidos saturados, pasajes ambientales y toda una amalgama de recursos eléctricos.
Para más datos históricos tremendos, el disco está grabado en los míticos estudios de Abbey Road, dónde unos metros más allá, los Beatles daban forma al Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta. La producción corrió a cargo de Norman Smith.
Señalar que justo unos meses antes habían salido los primeros singles de la banda como See Emily Play, Arnold Layne y Apples and oranges.


Desde el inicio apabullante de Astronomy Domine, con la guitarra que pulsa en morse, hace que se te abran una cantidad enorme de sensaciones para el oyente avezado, psicodelia en ebullición, con unas voces geniales muy tratadas, destacando la guitarra y las distorsiones. En la versión americana del disco este tema desaparecía, en beneficio de See Emily Play. El sonido apabullante de Lucifer Sam, guiado por el eco en la voz de Barrett y el ondulante bajo de Waters son una carta de presentación excelente de un tema fantástico, con cambios de ritmo tremendos y un desarrollo perfecto. Matilda Mother es una fábula dónde canta Wright, un tema experimental marcado por el órgano y su sólo del final. Flaming es un tema circense, burlesco a primera escucha, con sonidos añadidos e insertados y una batería simpática pero dónde el verdadero rey es el teclado de Wright, pura magia, por cierto otro tema que no estaba en la versión americana. Sigue la joya con Pow R. Toc H. un tema algo cavernícola, instrumental, que en vez de tener letra son gritos de la banda, que hace que nos sintamos como en una selva de animales exóticos. Take up thy Stethoscope and walk es el tema compuesto por Roger Waters donde canta y se añade una velocidad más al ritmo del álbum, con un teclado vertiginoso, y se añade más complejidad. Dicha complejidad alcanza su grado máximo en Interstellar overdrive y dónde nos metemos en el space rock a saco y de lleno, y empezamos a volar por territorios inexplorados, ya que es el tema más largo del disco (9:41) y es la plasmación al estudio de uno de los temas improvisados que ya destacaba en sus actuaciones del Club UFO, cuando hacían sus primeros directos. Indicar que hay una versión aún más larga de este tema, rozando los 17 minutos del año 1966. Esa improvisación del corte lleva en ciertos tramos al desconcierto, y perdiendo por momentos el concepto de ritmo musical, una locura de tema, que vuelve a retomar la melodía inicial en su tramo final para dar cierta coherencia a la pieza (en ese aspecto su estructura se asemeja al Light my fire de los Doors, salvando las cuidadas distancias). The Gnome recupera el aire más ligero y divertido del disco, es un tema muy divertido, casi de juglar. Chapter 24 es una canción de fuertes contrastes, por un lado es algo pegadiza y de alegre melodía, pero de estructura casi vocal con el acompañamiento del teclado, el bajo y unos gongs. The Scarecrow es donde Barret se compara con un espantapájaros, que desde luego parece un tema de juerga con los colegas, más que una canción de grandes detalles técnicos. Bike cierra el álbum, una canción de una gran calidad, genial, descacharrante, con animados coros y percusión algo machacona, reincidiendo en esa locura de Barrett genial y con un teclado que suena como un clavicordio bestial.



Un disco, simple y llanamente, imprescindible. Una obra considerada como el referente dentro de la psicodelia británica y que resume a su vez, una época de la historia de la música en la que agonizaba el flower power, para dar paso a sus propias pesadillas, además de clave en la evolución del rock moderno y que tiene como característica principal el pasaporte a la locura de uno de sus genios del que todo el mundo recuerda su obra, pero no a él.

Os dejo con el tema Lucifer Sam.

Teenage Fanclub - Grand Prix (1995)


 
Hoy hablo de un disco de powerpop maravilloso, posiblemente uno de los mejores en este estilo, que corresponde al grupo escocés, de Glasgow, Teenage Fanclub, el Grand Prix de 1995, su quinto trabajo de estudio. Ya desde la portada y su título, es un disco que invita a ser oído, ya que siendo yo fan desde pequeñito de la Fórmula 1, era inevitable cuando menos escuchar lo que había dentro de este artefacto, y claro está, que cuando te sumerges en el mismo, encuentras la gloria. Sus influencias son claras, por un lado los Byrds con el repiqueteo de guitarras y por otro los Beach Boys en la cuestión de las armonías vocales (recordemos, precursores en cierto modo del powerpop) y como no, Big Star, la banda setentera de powerpop comandada por Alex Chilton. La formación está compuesta por 3 cantautores, los caballeros Norman Blake, Raymond McGinley y Gerard Love que se reparten la composición a partes más o menos iguales, mientras el batería en este disco fue Paul Quinn (la banda ha rotado bastante este puesto, teniendo hasta 3 baterías distintos).
En mayo de este 2015 se cumplirán 20 años de la edición de esta joya, y la verdad es que el paso del tiempo le sienta fenomenal, además es un disco que relaciono mucho con una época concreta del año (muchas veces relacionamos un tipo de música con una estación) que para mi es el final del verano y el principio del otoño, ese momento digamos... indeterminado, que se alarga muchas veces, en el que volvemos a la rutina que se instala en la sociedad, mientras el tiempo te invita a seguir llevando pantalones cortos.
Trabajo muy notable este, donde sus grandes virtudes son la creación de excelentes melodías, utilización de armonías vocales, por no hablar de su solvencia instrumental, resaltada por una pulcra producción, que mejora el sonido mostrado en anteriores discos.
Lo más gracioso de este disco, es que es editado en el pico más alto del Britpop, y poco tenía que ver con los grupos que llevaban esa bandera, por decirlo así, era un álbum que iba como los salmones a contracorriente.

 
 
Abre el disco About you con esos guitarrazos y esas voces portentosas, una manera maravillosa de abrir un disco, para que se desarrolle luego una melodía increíble y destaque la voz del señor McGinley, un derroche de puro powerpop para empezar. Sparky's dream con esa intro baja de volumen a posta, para que entre la voz del señor Love (se nota el cambio de cantante y esta voz me flipa), y disfrutemos de más armonías vocales y de una melodía portentosa, además de las guitarras siempre presentes. Mellow Doubt, composición del señor Blake, empieza con calma y su voz entre compases de la batería, para luego explotar en una bellísima melodía factoría de la casa (leches, se empiezan a cerrar las piscinas), una línea de bajo muy destacable, además de un estribillo con silbidos incluidos por medio inolvidables. Don't look back es una joya en si misma, es escuchar esa guitarra del principio que te recuerda todo lo que te gusta y todo lo que pierdes, y es ponerme a llorar de la emoción, para que encima entre Gerard Love a rematarte con esa voz maravillosa que no sólo te canta, te mece, te lleva y te susurra, un disfrute total y absoluto con ese subidón de las guitarras, para que luego en la parte final llegue un punteo antológico. Verosimilitude es un tema a medio tiempo, delicado y bien cosido por unos teclados muy mods, aportando otro amplio espectro, dentro de un estilo muy amplio. Y volvemos con otra obra maestra en si misma, Neil Jung, ese esplendor pop, melodía brutal, cambios de ritmo y paradas bestiales y la voz del señor Blake que es de volverse loco, que en definitiva es un velado homenaje a Neil Young (quien, medio tuvo la culpa de la creación del grupo por un tema como Powderfinger). Tears se inicia con piano y voz, para que luego entren sección rítmica y guitarra, deliciosa pepita pop de onda Beatle con arreglos de cuerda y viento adecuados. Discolite es otra gozada, recuperando ritmo y despachando ese powerpop rápido, lleno de armonías vocales y fantástico, con una gran fuerza de las guitarras. Say No baja el tono, quizás la canción más country y campestre del disco con guitarras acústicas. Going places recupera las guitarras eléctricas para una balada deliciosa, donde la voz de Gerard Love me vuelve a encandilar y para luego ser acompañado en los coros en el estribillo. I'll make it clear se emparenta mucho con temas del inicio del disco como Mellow Doubt o Neil Jung, portentoso tema de powerpop que tiene todo lo que se le puede pedir, gran melodía, enormes armonías vocales, y todo ello arropado por unas guitarras gloriosas. I gotta know es otra delicia pop, con un ritmo deliciosamente repetitivo en su inicio con el estribillo, y esas tremendas armonías vocales para que luego las guitarras se despachen a gusto. Hardcore/Ballad es un final cañero y corto a un tremendo disco, que quizás no resume el trabajo, pero lo termina de manera diferente.  



En definitiva una gema de powerpop deliciosa, de esos álbumes que te enganchan y ya no te sueltan, y que cuando llega esa época del año septiembre-octubre, suele asaltar con insistencia mi reproductor.
 
Os dejo con el vídeo de About You interpretado en vivo en 1995.
 

lunes, 2 de febrero de 2015

Weezer - Weezer (Blue Album) (1994)


El 10 de mayo de 2014 se cumplieron 20 años de la edición de la ópera prima de Weezer, el también llamado Blue Album. Un disco producido por Ric Ocasek de The Cars, el disco azul de los americanos fue uno de los mejores debuts (y discos) de los noventa. Un puñado de canciones con garra, mucha melodía y varios clásicos instantáneos.
Hay que entender el contexto de ese año, ya que Kurt Cobain acababa de pegarse un tiro un mes antes y el grunge y la música en general sufrió una pérdida difícil de superar, así que todavía en estado de shock se edita este trabajo que al principio le cuesta (la primera semana apenas vendió 90 copias), pero luego con el boca a boca, el apoyo de Geffen y unos singles demoledores se va aupando en ventas y en un reconocimiento tremendo, tanto en Estados Unidos como fuera. Para mi la clave del disco, y también del éxito que tuvo fue usar la melodía, captar la esencia pop y a través de capas de guitarras afiladas y distorsionadas que tanto se utilizaban esos años. Por otro lado, tenemos al máximo compositor de la banda, Rivers Cuomo, un tipo que era el arquetipo del chico pequeño y atormentado. Por si fuera poco, Spike Jonze se encargó de realizar un par de vídeos de temas del álbum, como Undone-The sweater song y Buddy Holly. Hay gente que los mete en el powerpop así sin más, pero para mi es una banda deudora más de bandas como Pixies y Pavement.


El disco en si comienza con My name is Jonas con unos pequeños acordes (que parecen casi de final de tema y disco) con guitarra acústica para que entren con fuerza las potentes guitarras y la voz junto a la base rítmica y luego desarrollar un estribillo bestial, con un gran ritmo y cambios, lleno de aceleraciones y paradas, revitalizante máximo. No one else es uno de esos temas pop deliciosos que a Rivers Cuomo parece que le salen como churros, con unas guitarras constantes que llevan el ritmo, un estribillo pegadizo y una melodía brillante, y con un sólo de guitarra enorme. The world has turned and left  me here es un tema de relamirse heridas en la letra, con una melodía y un ritmo constante hermoso, y unas voces muy conseguidas tanto la principal como los coros. Y llega una pepita de oro de álbum, Buddy Holly, una joya de puro pop con reminiscencias cincuenteras, deliciosa canción con estribillo, melodía y coros, un hit. Undone-The sweater song es el típico tema experimental que se inicia de forma instrumental sin mucho sentido, hasta que viene la voz de Rivers y el derroche distorsionador de las guitarras que lo cambia radicalmente para mostrarnos otro tipo de joya, mucho más en la onda de los Pixies, un terreno que ellos abrieron de manera particular, con un final de distorsión pura y dura.
Surf wax America inicia la segunda cara, un tema típico de esa época, de expresión de rabiosa juventud, guitarras a tope, estribillo y a darle. Say it ain't so es deliciosa desde su comienzo, con la melodía en plan reposado que se describe en la primera estrofa, para luego cambiar radicalmente y convertirse en furiosa, una estructura que se repite por dos veces y da en el clavo. In the garaje con la intro de la harmónica, deja paso a las guitarras y el desenfreno de estos chavales que estaban que lo bordaban, con un estribillo maravilloso, acabando con un increscendo bestial. Holiday es un tema alegre donde los haya, de preciosa melodía, estribillo pegadizo y muy coreable (suena a tema de fiesta americana de instituto por los cuatro costados). Only in dreams cierra el disco con el inicio del bajo y ese ritmo cadencioso, un tema crepuscular, pero también con final guitarrero para la despedida, el último lamento es un gran final.


En definitiva un disco, que más de veinte años después, sigue sonando de maravilla, 10 temas sobre el instituto, sobre ser un gilipipas, que puedes escuchar de arriba a abajo, de izquierda a derecha con mucho gusto. Un gran disco, sin duda.

Os dejo con el vídeo de Undone-The sweater song.


Otis Redding - Otis Blue: Otis Redding Sings Soul (1965)



Hace pocas fechas por fin pude hacerme con este vinilo a un precio muy majete, y lo estoy disfrutando de lo lindo, hablo del disco de Otis Redding de 1965 "Otis Blue: Otis Redding sings soul". Me parece muy conveniente primero ponernos en contexto, y la verdad es que son cosas que a día de hoy sobrecogen al pensarlas. Sam Cooke había sido asesinado a finales de 1964, en extrañas circunstancias, siempre envuelto en un tema racial, pero es que en Estados Unidos en esa época había un reguero de disturbios que iba de costa a costa, en donde los afroamericanos luchaban por sus derechos civiles, y es ahí dónde Otis Redding, ese negro de la Georgia rural, que solía vestir chaqueta blanca, ardía sin control sobre un escenario, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, sin parar, sin concesión alguna, causando auténticos incendios en cada uno de sus directos, mientras que en ese 1965 pasaron muchas cosas, La Marcha sobre Washington, los trágicos sucesos del verano de la Libertad del Mississippi, etc...
Pero el fuego que Otis llevaba dentro era inmenso, su espíritu, del negro y los blancos que le oían, se declaraban en llamas, impulsados por vientos feroces y esos metales pesados que lo acompañaban, que no pueden calificarse sino como gloriosos. Era imposible poner un cortafuegos a una voz que invadía el cuerpo, como el más agresivo y primario de los sentimientos, y es además ahí donde radicaba su diferencia con Cooke que era más dulce, pero benditos ambos que nos dieron lo mejor del soul.
Hay que decir, que el estilo de Redding no era revolucionario en su concepto, pero si lo era en la forma de ejecutarlo. Su rango vocal, le permitía el lujo de pasar de ser una voz aterciopelada en las baladas, a una voz rasgada, rota y rompedora en los temas más movidos.



Ni que decir tiene que estamos ante un disco top dentro del soul, que comienza con Old Man Trouble, tema compuesto por el propio Otis dónde unos vientos demoledores abren, despachan y cierran el tema, con la voz del soulman embebida entre ellos, es aquí donde se notan ya unos arreglos estupendos. Respect es otro tema compuesto por Redding, que posteriormente versionarían muchos cantantes de soul como Aretha Franklin por ejemplo, dónde la manera de cantar es simplemente bestial, los vientos vuelven a ser descomunales a la par que la batería, pero donde Otis canta desgarrador, desde las entrañas. Y viene el primer homenaje a Sam Cooke, con el tema Change gonna come con una preciosa entrada de vientos, para luego desarrollar el baladón que es este temazo que él sabe interpretar con el lado más suave y dulzón que tenía en su voz, una absoluta maravilla. Down in the valley, tema de Solomon Burke nos da otro rango vocal de Otis, el de la parte más rasgada, siempre acompañada de unos vientos excepcionales, memorable versión de altos vuelos. I've loving you too long cierra la primera cara del vinilo, otro pedazo de balada compuesta a pachas por Otis y Jerry Butler, donde aquí la banda al completo se sale, guitarra, batería y como no vientos que van como quieren, mientras la voz del genio describe un amor casi eterno de manera impresionante.




La Cara B, la joya de la corona, empieza con Shake, la segunda versión de Mr. Cooke en el disco que Otis hace completamente suya, con un ritmo electrizante de los vientos y sobre todo de su voz en este caso rota y rompedora que es una absoluta gozada, además de que la percusión te golpea de manera brutal. My girl, versión de Smokey Robinson, es probablemente uno de esos momentos donde el soul está elevado a categoría superior o del olimpo, una obra maestra en si misma, con una sección de vientos en estado de gracia y la voz de Otis aterciopelada, preciosa, que enamora, SOUL PERFECTO. Wonderful world cierra el homenaje a Sam, y ¡¡¡qué homenaje!!! desde el comienzo con los vientos, aupa el tema a la categoría de clásico por antonomasia, que ya lo era, pero elevado a la enésima potencia, con un Otis arrebatador. Rock me baby, el clásico de B.B.King demuestra que el blues y el soul tenían un punto de conexión fuerte, y claro en el caso de Redding lo era más aún, ya que aquí suena el más desgarrado, el más profundo, el que canta desde las entrañas, y una sección de vientos sostenida que acompaña a la perfección, y esa guitarra que lleva el ritmo y hace su tremebundo sólo. Y llegamos a otro momento descomunal, para mi quizás la mejor versión o una de las mejores de la historia, ya que ese mismo año los Stones habían editado (I can't get no) Satisfaction y el amigo Otis se saca su visión de la manga, que supera, bajo mi modesto punto de vista (y el de Paco Jiménez) a la original (siendo esta mítica), ya que el soulman acompañado de unos vientos descomunales, saca su lado más visceral, más profundo y más desgarrado para unir rock y soul de manera bestial, JOYA. Y remata el discazo una balada, You don't miss your water, versión de William Bell, el tema más góspel del álbum, bajo mi entender y desde luego otro momento que Otis hace distinto aportando su toque personal con su voz rota.




Otis Redding era un músico visceral y muy intuitivo, y estamos ante un músico que rompía moldes y partiendo del soul iba más allá, uniendo a este el blues, el góspel, el rock, etc., y todos aquellos estilos que se fundían de manera perfecta, y dónde él sacaba un partido extraordinario gracias a su enorme rango vocal, para luego dar paso como concepto del arte musical a la hora de interpretar, entendido como una prolongación del cuerpo y un estallido del alma.

Os dejo con el tema Shake interpretado en París.

domingo, 1 de febrero de 2015

Tame Impala - Lonerism (2012)


Tame Impala, la banda comandada por Kevin Parker, un tipo solitario de la ciudad australiana de Perth, editó en 2010 su primer y excelente trabajo "Innerspeaker", y en 2012 vino su continuación titulado "Lonerism" y ¡¡¡qué continuación!!! Syd Barret, los Beatles del Revolver en adelante y algunos artistas más de esa mitad de los 60 estarían orgullosos de estos australianos, porque ese legado lo han llevado a la máxima expresión y con una alta calidad. Aquí hay un giro en interminables círculos de mil colores, invita a un viaje lisérgico duradero y reparte diamantes en un azul infinito.
A Mr. Parker no le parecía suficiente todo lo que hizo en su primer trabajo, quizás se quedaba corto aquello de la simpleza de sacar un cable de un amplificador, pegarlo a una guitarra o a un bajo y modelar el sonido con sus pedales, eso si componiendo por medio piezas bellísimas, sino que hacía falta elevar a la enésima potencia el cacharreo, los sintetizadores y los multiefectos manteniendo, e incluso superando por momentos, las ya excelentes composiciones.
La mezcla de retro y digital, les hace muy especiales porque su verdadera virtud es actualizar de manera gloriosa un sonido clásico, y eso le confiere a esta disco la categoría de referente.
Pero ante todo, cuando escuchas este álbum nos encontramos con temas y texturas sonoras que te hacen flotar, dar vueltas y viajar a un mundo de ondas y colores, que en determinados pasajes provoca orgasmos musicales.


Empieza la joya con Be above it, con ese inicio brusco y con voces repetitivas que se va abriendo paso con los efectos, los sintetizadores y como no, con la voz de Kevin Parker, entonces podríamos decir que es la mejor manera de abrir un disco, un collage sonoro lleno de delays inversos y fantasía estereofónica para decirte que a partir de aquí, de esta primera piedra de toque, vas a flipar. Y viene Endors Toi y flipas, es cuando te agarra por la solapa y te dice... vas a volar y a alucinar en colores, y se inicia el viaje entre guitarras, sintetizadores y multiefectos, y esa batería que lleva el ritmo de manera maravillosa, con unos cambios de ritmo preciosos, todo tan bien envuelto y empaquetado. Apocalypse dreams con ese piano medio destartalado del principio y la voz de Kevin es un inicio sideral, para luego convertirse en un estallido instrumental maravilloso que tiene sus altos y bajos pero estás tan metido en su melodía que sólo puedes disfrutar. Mind Mischief es de esos temas que te enamora desde la primera nota (como una chica con la que tienes un flechazo a primera vista) ya que embelesa, engancha, atrapa y te lleva dulcemente en un viaje psicodélico por quien sabe dónde, pero viajas, ¡¡¡leches que si viajas!!! con una preciosa melodía que te mece durante cuatro minutos y medio, y nunca quieres que se acabe. Music to walk home by con esos ruiditos del inicio, son el previo para que arranque un tema dominado por los sintetizadores y los efectos, es un tema para regocijarse en la delicia sonora que tiene el trabajo. Why won't they talk to me? es un climax dentro del disco con un inicio sin hacer ruido, para que se abra la melodía y volvamos a viajar, y es que cuando la canción coge definitivamente ritmo, el disfrute es absoluto, estás en la gloria con esos muy destacables coros y voces dobles, y una batería espectacular llevando el ritmo, además de una letra donde se lame las heridas de la soledad. Por si fuera poco Feels like we only go backwards, una obra maestra de canción en si misma que ya empieza con el estribillo, es donde Kevin aúna pop y psicodelia con toques soul, de manera maravillosa (influencia lennoniana), para que ya definitivamente este disco pase a engrosar una parte muy alta dentro de la historia de la música. Keep on lying es otra joya, un tema que vuelve una y otra vez sobre si misma, que te engancha de manera brutal y que es rematada con una apoteosis final de solos de guitarra y efectos distorsionados, en definitiva un orgasmo musical. Elephant es el single del álbum, un tema de glam trotón, un festival de requiebros, sintetizadores analógicos, guitarras laberínticas, contras y coros sorprendentes. She just won't believe me es un tema que no llega al minuto, la transición perfecta de sintetizadores hacia el final del álbum. Nothing that has happened so far has been anything we could control es una pieza crepuscular de infinita belleza, como si estuviéramos llegando al final del viaje con unos toques a Pink Floyd claros en esas voces intercaladas en ciertas fases del tema. Sun's coming up remata el disco con ese piano circense, las voces (muy estilo Syd Barret) al inicio, y en definitiva el tema más vocal del álbum que con su final psicodélico y lleno de efectos termina el álbum de manera muy adecuada.


En definitiva, Lonerism es pura imaginación musical al servicio de la sorpresa, un álbum especial, sobresaliente en casi todos los sentidos, que prácticamente nunca baja la guardia, y que coloca a Kevin Parker como el gran revitalizador del rock psicodélico, el trabajo de un alquimista privilegiado que invita a un sueño imperecedero.

Os dejo con el tema Why won't they talk to me?

The Beach Boys - Pet Sounds (1966)


The Beach Boys, desde mi punto de vista, es una de las formaciones más alucinantes de la historia de la música, uno de los mejores grupos en armonías y voces, de hecho el álbum del que hablo hoy, Pet Sounds, su úndecimo trabajo de estudio (parece increíble que desde 1962 llevaran tantos, pero eran muy productivos) es sin lugar a la duda, uno de los álbumes más influyentes de la historia del pop-rock.
La grabación tuvo lugar durante cuatro meses en los principales estudios de Los Ángeles, los Gold Star Studios, United Western Recorders y Sunset Sound. Y hablamos de un disco que en su trayectoria es un punto de inflexión, y supone un antes y un después, porque todo cambia a partir de este trabajo.
Brian Wilson estaba obsesionado con ponerse al nivel de los Beatles y este sería la respuesta suya desde el otro lado del charco, al Rubber Soul, un disco que para el cabeza huevo de Wilson era insuperable (y no se equivocaba, era y es el mejor disco de pop de la historia). Por contra los Beatles, que seguían con atención todo lo que hacían los chicos de la playa, fliparon con la producción de Pet Sounds, parecida al muro de sonido de Phil Spector, pero aquí hay una clara diferenciación, y es que la mezcla de multitud de sonidos con las voces, daba una profundidad tremenda a los temas.
Lo que diferencia esta obra de otras, son los elementos orquestales y psicodélicos, lo que produjo que por otro lado influyeran a los Beatles para currarse su respuesta sideral en esa onda... nada más y nada menos que Sgt.Peppers... esos ruiditos de timbres de bicicleta, ladridos de perro... Tampoco nos olvidemos del flipamiento de Mr.Wilson en esa época con diferentes sustancias... todo ayudó, ya que él es el mayor compositor del trabajo.


El disco comienza con Wouldn't it be nice, que deja claro que en este disco hay un cambio, tema alegre donde los haya, esta sinfonía de apertura tendrá dos características que serán constantes en todo el disco, es decir, enormes y preciosas armonías vocales y esa reducida orquesta que acompaña cada tema. You still believe in me, es una pura delicia vocal (aquí sólo canta Brian) con ese coro armonizado y sin haber batería, una pandereta lleva el ritmo. That's not me va en la misma onda con un refuerzo vocal destacado, dejando claro que en este grupo es un instrumento más, cosa que pocos grupos han sabido utilizar hasta esos extremos. Don't talk (Put your head on my shoulder) es más lenta y tristona, diría que melancólica con unos arreglos de cuerda que lo convierten casi en pop dulce barroco. I'm waiting for the day cambia el tono, se vuelve festivo, circense con ese órgano agudo y la gran presentación, pero además aquí vuelven los coros angelicales que se habían ido en la anterior canción, es como estar en un jardín de las delicias, cuanta grandeza. Let's go away for awhile es una pieza instrumental, contrapunto adecuado de sonoridades conjuntadas con lo precedido.
Llegamos a una parte del disco que son palabras mayores, dos temas obras maestras en si mismas, Sloop John B, pura delicia pop, con esos timbres míticos, los coros descomunales, los cambios de ritmo y de voces, esto es el olimpo de los dioses. Y por si fuera poco, a continuación, la joya entre las joyas, el repóquer de la baraja, ese God only knows que ya desde el principio con ese inicio orquestal te deja claro que estamos ante algo genial, la entrada de la voz de Carl (¡¡¡como cantaba el hermano!!!), esa manera de cantar... carne de gallina amigos y amigas y esa melodía... PURA PERFECCIÓN POP.
Es difícil seguir con el disco después de este dueto, pero cuidado, no se han acabado las pepitas, así les sucede I know there's is an answer otra maravilla pop, donde Brian se sale a la voz, los detalles que acompañan son gloriosos (ese matasuegras es tremendo) como esa orquesta permanente y los cambios preciosos. Here today (cantada por Mike) es otra pasada, vocalmente dominante y de bonita melodía. I just wasn't made for these times es casi un experimento ya que suena el electro-theremin, instrumento tocado por su inventor, Paul Tanner y percusiones variadas que se unen a la batería de Hal Blaine, gloriosa. Pet Sounds es la canción que da título al disco, instrumental de Brian en plan casi bossanova. Caroline, no es una pieza maravillosa, enorme epílogo que nos va anunciando que queda poco y esto se acaba, baladón entre baladones, donde Brian canta simple y llanamente como un eunuco. Realmente en el vinilo es la última canción, pero en la edición de cd que yo poseo, hay 3 temas extra que son Unreleased backgrounds un ensayo vocal precioso, Hang on to your ego, una tremenda pieza, alegre, saltarina y con la orquesta y el teclado muy presente, y por último Trombone Dixie, otra canción orquestal, casi de banda sonora de pasacalles instrumental que cierra el disco.



El otro día lo comentaba con dos estupendos amigos blogeros (Javier de Gregorio y Gonzalo Aróstegui) a quienes dedico esta entrada, y coincidíamos en que este álbum es tan maravilloso, que a veces no lo escuchas por miedo a rayarlo, estropearlo, es tan delicado, tan estratosférico, tiene tantos detalles que oír (recomiendo su escucha intensa con cascos) que da la impresión... de que el pop más grande se lo repartían entre los Fab Four y estos Chicos de la Playa.
Esta entrada fue escrita por mi para Exile Subterranean Homesick Magazine y ahora reposa en mi espacio.

Os dejo con el vídeo de Wouldn't it be nice.