martes, 10 de febrero de 2015

Lou Reed - Transformer (1972)


Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a un compañero del instituto que llevaba zapatos de gamuza azul y tupé, cuando me puso este vinilo en su casa por primera vez. Ya me avisó de lo bueno que era este disco, era un adelantado (con hermanos mayores que le pasaban música) y yo estaba descubriendo todo a un ritmo vertiginoso (siendo yo el hermano mayor que solía tener relación con los hermanos pequeños de otras dinastías).
Hablo de Transformer de Lou Reed, del año 1972. Pongámonos en situación, ya que Lou venía de la Velvet Underground a la que dejó a finales de 1970, un grupo básico y fundamental en la historia del rock, pero que vendió poco, como casi todos los genios en todos los lados o recovecos del arte, poco reconocidos en su momento (Van Gogh es un gran ejemplo).
Por otro lado, el bueno de Lou, inició carrera en solitario a principios de 1972 con un disco homónimo de muy buena calidad, que pasó sin pena ni gloria.
Pero hay una cosa fundamental que diferencia a este disco de muchos otros, y es que lo produce David Bowie. Bowie y Reed se conocieron en 1971. Mientras Lou se había dedicado a la pintura y a estar en segundo plano, Bowie estaba que lo petaba, ya que en 1971 editó Hunky Dory (con toques velvetianos como en Queen Bitch) y se encontraba ya rumiando Ziggy Stardust, ashí es nada.
Bowie admiraba e idolatraba el trabajo de la Velvet y convenció a su manager, Tony de Fries, para que le consiguiera un contrato a su amigo. Así, Reed fichó por el sello de Bowie, RCA UK, y en diciembre de ese año marchó a la capital inglesa para grabar su primer disco en solitario, del casi nadie se interesó. En mayo de 1972, Reed recurre de nuevo a Bowie para grabar unas maquetas de lo que posteriormente sería Transformer, el disco que nos ocupa. La grabación del disco arrancó el 2 de agosto de ese año y concluyó tan solo nueve días después. Todas las canciones del álbum fueron compuestas por Reed, pero quienes realmente se encargaron de pulir la piedra fueron Bowie y, especialmente, el guitarrista de sus Spiders from Mars, el maravilloso Mick Ronson.


El auténtico acierto de esta joya de disco, es que se aleja del rock experimental y se acerca al glam rock (la influencia del Camaleón es obvia). Además Bowie hace arreglos y coros en el disco, no sólo se dedica a la producción, y de hecho el gran David siempre recuerda que alucinaba con que Reed le llamara para producir su disco, cuando él era fan del de Long Island. Como anécdota, Klaus Voorman, bajista de John Lennon y colaborador de la primera época de los Beatles colabora en el álbum.
El ex Velvet presentó unas melodías anárquicas, y ni siquiera se daba cuenta de cuándo tocaba con la guitarra desafinada. No fue una empresa fácil para Ronson hacer entrar en razón a Reed aunque, finalmente, entre los tres fabricaron una obra maestra. Pero claro, tampoco debemos olvidar que estamos ante un compositor descomunal como Lou y es desde luego muy loable el hecho de que el disco sea tan variado y abarque tanto espectro musical.



Empieza la joya con Vicious, y su ritmo de guitarra y percusiones al unísono, más ese punteo sideral de aire glam total, mientras en la letra habla contra una chica (obviamente) viciosa que quiere que le golpeen con un palo y a la que Reed pregunta "¿por qué no te tragas hojas de afeitar?". Andy's chest combina un inicio lento con un crescendo bonito hasta enlazar con la melodía cuando entra la batería, y esos famosos coros que acompañan. Perfect day es una obra maestra en si misma, con esa maravilla de piano que da el intro y entre la voz que nos describe una historia de amor típica, y hasta tópica, pero que concluye con un tono avinagrado en la frase "cosecharás lo que has sembrado", pero mucho personal sostiene que este tema va sobre la heroína (desde luego en Trainspotting describe el momento de un chute). Hangin' round se caracteriza por un riff enorme grabado a fuego en la memoria junto a algunos personajes caracterizados con la crudeza y el humor negro de Reed, como Harry, "un hombre rico que se hizo sacerdote" o la "mocosa malcriada" Jeanny, nunca olvidemos lo gran contador de historias que era Lou. Remata la primera cara del disco Walk on the walk side, otra perla, el primer single elegido al azar en la radio como presentación del disco, y en cuya letra  Reed describe a algunos de los personajes, como el travesti Holly Woodlawn o el modelo y actor Joe Dallesandro, que frecuentaron The Factory, el estudio de arte que Andy Warhol fundó en Manhattan, gente que camina por el lado salvaje de la vida... "Hey babe, take a walk on the wild side; said hey babe, take a walk on the wild side" (y las chicas negras en crescendos varios, que cantan el pegadizo "dooo, do doo, doo...") y el inolvidable saxofón... no me cansaré nunca de esta maravilla, es imposible.
Make up comienza la cara B, tema más oscuro, dónde unos graciosos trombones suenan desde el inicio y me recuerdan a los Kinks del rollo cabaret, claro, estamos ante un tema totalmente cabaretístico. Satellite of love es hermosa a más no poder, con su piano, su preciosa melodía, y con un estribillo demoledor... y esos coros Pom pom pom es que es una puta obra maestra leñe. Wagon Wheel es más rockera, tanto por las guitarras como por la propia voz de Reed, además de esos coros puntuales y acertados. New York Telephone Conversation, describe en plan cachondo y circense una conversaión telefónica en Nueva York, corto contrapunto para finalizar el disco. I'm so free es un tema tremendo, animadísimo y muy rocker, con ese estribillo precioso, y los coros de las chicas detrás a todo trapo. Cierra el disco otra perlita, Goodnight ladies con más trombones, clarinetes, etc.,  aire de años 20, canción como de cierre de bar, que recoge el siguiente verso: "Hemos estado juntos durante mucho tiempo, pero ahora es momento de drogarse", una fabulosa manera de decir adiós.

En resumen, de esos discos de los que me gustan hasta los códigos de barras, lo que se podría decir una biblia musical, que todo buen oído debe tener en su discoteca, y de los que me enorgullece haber descubierto a una edad todavía adolescente, que me marcó para siempre.
Os dejo con el tema I'm so free, delicia.

8 comentarios:

  1. Sepa, muy señor mío, que me enfrento a usted en la categoría de Música de los premios 20blogs, peeero mi magnanimidad me obliga a darle (merecidamente, por supuesto) mi voto.

    Suerte y buena entrada.

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    1. David Rig: Pues un honor tenerle de contrincante y como no, gracias por tu voto, me temo que usted también es fan de este artefacto sonoro.

      Suerte, gracias y saludos truferos.

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  2. Un grande de los grandes .

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    1. Orlando: Pues si amigo, enorme se le queda corto.

      Saludos.

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  3. Un disco magnífico, aunque no sea el Lou Reed que más me interese. También yo lo descubrí siendo un adolescente gracias a un casete que me grabaron.

    Un abrazo, Savoy.

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    1. Gonzalo Aróstegui Lasarte: Pues a mi este Lou Reed me interesa y mucho y si es unido con Bowie pues ni te cuento.
      Ayyy los casettes... ¡¡¡qué grandes!!!

      Abrazos.

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  4. Curioso como en una entrevista en la TV americana a principios de los 80 Lou declarara que no le gustaban los Beatles y que los ingleses nunca deberían haberse dedicado a eso del rock. Y, sin embargo, se va a Londres para grabar el "Transformer" y el "Berlin" (con muchos músicos de las islas). Pues, ¡ea!..., para mí este es un disco que en su título lo dice todo. Lou se transforma (para bien) y, amparado en los posteriormente denostados ingleses, nos da a conocer su visión neoyorquina perfumada por la técnica musical de Bowie & Ronson. He dicho.
    Abrazos,
    JdG

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    1. Javier de Gregorio: Hombre, es que Lou Reed la persona tenía algunas cosas cuando hablaba... que en fin... me las reservo por respeto, pero ya sabes, como podrás suponer, que en lo de los Beatles no estoy de acuerdo con el de New York.
      Y es curioso como dices que eso lo dijese después de trabajar con Bowie y Ronson, a los que les debe mucho en un momento en el que no se le hacía ni caso, desde luego la modestia nunca fue una de sus virtudes.
      Y si, claro, en este disco, que como bien dice Gonzalo es otro Lou, más glam, a mi me gusta mucho, ojalá hubiera hecho más discos de este palo, pero creo que se dio cuenta, que en eso entre Bowie y Bolan lo dominaban.

      Abrazos.

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