La banda británica The Cure editaron en 1996 Wild mood swings, un disco que fue vapuleado en su día por la crítica e incluso fans, aunque no tuvo malas ventas, fue número 2 en Suecia y número 9 en Gran Bretaña. Tenía la difícil misión de dar relevo al exitoso Wish de 1992, un disco que les colocó en la cima de nuevo, pero a este trabajo se le acusó de comercial, vacío, etc., y es que Robert Smith sacó una sonrisa en este trabajo, con varias canciones alegres en las que incluso jugueteaba con otros estilos musicales, pero hay un problema y es que los iconos de la tristeza y la melancolía no tienen derecho a ser felices, o eso pareció. Tampoco favoreció mucho que el primer single fuera The 13th, esa extraña carta de presentación (en aquella época era diferente, el single de presentación salía tres o cuatro meses antes y no había nada más hasta que salía el disco, no como ahora que salen tres o cuatro single en youtube y te vas haciendo una idea clara del trabajo), y claro un tema donde sonaban trompetas e incorporaba ritmos latinos y su letra alegre, dejó con una cara de póker al personal bastante impactante.
Lo bueno del tiempo es que pone todo en su sitio y si se revisa bien el disco, es un álbum bastante bueno y tiene por decirlo así una mezcla de los Cure de siempre con esos nuevos que Robert quería sacar a la luz, de todas formas en aquella época (y yo en parte me incluyo) la apertura de mente musical costaba, pero es que el título del disco ya daba pistas "Salvajes cambios de ánimo" y resumía muy bien que había en el disco, pero sobre todo rezumaba optimismo (que ya lo había en Wish).
La formación que graba el disco es Robert Smith a la voz, guitarra, bajo de seis cuerdas, arreglos de cuerda y producción, Perry Bamonte a la guitarra y bajo de seis cuerdas, Jason Cooper a la batería, Simon Gallup al bajo y Roger O'Donnell a los teclados.
Want iniciaba el disco y ese tema si que nos mostraba a los Cure de siempre y que contentaba a los fans acérrimos, pero es que se trata de una maravilla que va de menos a más, con la entrada triunfal del bajo y la voz de Mr. Smith para desplegar una melodía envolvente y por supuesto melancólica.


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