miércoles, 28 de enero de 2015

Blur - Parklife (1994)


En abril de 2014, se cumplieron 20 años de la edición del tercer álbum de la banda británica Blur, integrada por Damon Albarn a la voz, teclados, moog, vibráfono, etc., Graham Coxon a las guitarras acústicas y eléctricas, clarinete, saxofón y percusión, Dave Rowntree a la batería y percusiones y Alex James al bajo y voz (en el tema Far out). Probablemente sea el disco más accesible del grupo, el más abierto, y dónde hay una tirada de temas más incontestables. Stephen Street repitió a la producción, como en los dos anteriores discos.
No ha de olvidarse algo fundamental, y es que la primera parte de los 90, el grunge es el estilo dominante, y no es hasta la muerte de Kurt Cobain cuando se deja de mirar un poco a Seattle. Precisamente ese descontento generalizado en Gran Bretaña que encontró Blur, lo reutilizó en Parklife como convergencia lírica, musical y estética para que Inglaterra saliese de esa oscuridad, frenara la invasión americana y volviese la tortilla hacia su lado para hacer ver que ellos, los británicos, son la verdadera heredera de una tradición fundamentalmente de rock.



En las letras siguen las influencias de Ray Davies, pero adaptadas a la época (los 90 en este caso) sobre como viven y se comportan los hombres y mujeres normales de su país. Lo más curioso es que este álbum y el primero de Oasis son tomados como los que iniciaron el llamado "Britpop", entendido como fenómeno cultural, que transcendió más allá de los musical, para ser la banda sonora de los cambios que se estaban produciendo en aquel país, ya que después de muchos años de gobierno conservador, le iba a suceder otro menos conservador (por decirlo suavemente), los años de Tony Blair.
Las ironías de Damon en las letras (con clara influencia de los Kinks), apuntaban al achatamiento cultural que sufría su sociedad, y el enemigo americano era el “invasor”, que casualmente amenazaba con discos increíbles, como los de Nirvana o Pearl Jam. Por otro lado no se nos debe olvidar un detalle, nos encontramos ante 4 tipos que son excelsos músicos, que tocan muchos instrumentos y musicalmente muy preparados.





El disco comienza con Girls and boys, para mi un rompepistas sin discusión, un hit, un bombazo, que a día de hoy sigue funcionando en fiestas, pinchadas, guateques y demás, con un ritmo de lo más pegadizo, una línea de bajo excelsa y las guitarras de Coxon arremetiendo, además de un estribillo demoledor. Tracy Jacks tiene momentos de post punk realmente destacables, con el bajo en plan estrella de nuevo y las guitarras como acompañamiento, y una letra que transmite aburrimiento, apatía, los días pasar... (esos coros brutales). End of a century es un manifiesto total y absoluto, de final de un siglo que es quizás el más distinto y a la vez alucinante de todos, menuda letra "Good morning tv. You’re looking so healthy…”; “Sex on the tv. Everybody’s at it “, así eran los 90, muy radicales, luchando por libertades pero sin terminar de rematarse. Parklife, tema que da título al álbum es una burla satírica de Damon, pero siempre acompañado de humor (ese humor británico), y además Coxon aquí está a sus anchas tocando como quiere guitarras, sin olvidarnos de otro estribillo glorioso. Bank Holiday es claramente un tema punk que pega y sacude. Badhead es una canción excelente, de los menos apreciados de la banda y para mi una joya, grandes arreglos, preciosa voz de Albarn y ecos a los Smiths. The Deb Collector es un tema totalmente circense y divertido, un contrapunto perfecto hacia la mitad del álbum. Far out cumple una función muy parecida, esta cantada por Alex James con su galáctica letra.
To the end inicia la segunda parte, pero también cambia el tono, es otra bella y preciosa canción, se trata de un baladón soul con una letra antológica, donde se hace acompañar de Laetita Sadier, cantante de Stereolab y ese estribillo sublime. London loves y Trouble in the message recuperan un aire new-wave, bastante ochentero, con bases, teclados y guitarras en esa onda. De Clover over Dover podemos decir algo parecido a sus dos predecesoras con la inclusión de ese clavicordio glorioso y fantasioso. Magic America se inicia con guitarras rabiosas, que son la base de las críticas en las letras de Damon. Jubilee es muy cañera, estilo punk y letras furiosas, y donde Albarn se mete con la televisión basura. This is a low es otro tema bestial, se trata de un tema perfecto, bajo, melodía, ese sólo de guitarra ¡¡¡oooohhhh, por dios!!! Lot 105 cierra el disco casi de manera testimonial, una sonata instrumental sin más acelerada en su parte final.




En definitiva un enorme disco de la década de los 90, quizás el mejor de Blur (eso ya para gustos colores) aunque que a día de hoy, aguanta muy bien el paso del tiempo. Pero ante todo hubo un antes y un después, sobre todo para el grupo, después de este disco, ya que se les empezó a tomar muy en cuenta y se les puso en el trono que merecidamente habían obtenido.
Este texto fue realizado por mi para Exile Subterranean Homesick Magazine y ahora reposa en mi espacio.
Os dejo con el vídeo de To the end.


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