La banda granadina 091 editan Doce canciones sin piedad en 1989, el que era su cuarto álbum de estudio. La formación en ese momento es de cuarteto y lo componen José Antonio García a la voz y armónica, José Ignacio Lapido a la guitarra, Antonio Arias al bajo (que formaría dos años después Lagartija Nick y que retornaba al grupo después de su ausencia en Debajo de las piedras) y Tacho González a la batería. El trabajo salió bajo el sello Zafiro y fue producido por el músico, compositor y productor alemán afincado en España Andreas Prittwitz. La banda tuvo colaboraciones de músicos como Alfonso Conejo "Fonfi" y Mariano Díaz a los teclados, Antonio García de Diego a los coros, Jimmy Ríos en la percusión y Manuel Angulo en el oboe.
Doce canciones absolutamente gloriosas, incluida una versión de Los Brincos, que componen para mí un cierre de década espectacular haciendo un rock de mucha clase con temas de altísimo nivel, como el que lo cerraba, Carne cruda, donde El Pitos canta de lujo, la guitarra es punzante y la sección rítmica es incesante, mientras hay frases míticas en la letra, canción rabiosa y descomunal.


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